DE GRULLAS POR LA JANDA
El sábado día 20 de enero asistimos, mi padre Miguel Ángel y yo, a una excursión ornitológica a La Janda, fue una visita guiada organizada por la Asociación Amigos de La Laguna de la Janda.
El viernes fuimos a la península para poder salir temprano el sábado hacia La Janda. Nos levantamos a las 7.30 de la mañana y a las 8.15 ya salimos camino al punto de encuentro: el restaurante Apolo XI.
Nos esperaba una hora de viaje. Al principio nos decepcionó cómo amaneció el día, ya que la densa bruma impedía divisar aves. Afortunadamente, poco a poco el día fue abriendo hasta hacer un sol resplandeciente.
Durante el trayecto vimos numerosas especies: una espátula en vuelo (Platalea leucorodia), un morito (Plegadis falcinellus), garcetas (Egretta garzetta), ratoneros (Buteo buteo), cernícalos (Falco tinnunculus), etc.
¡No estaba nada mal para comenzar!
¡No estaba nada mal para comenzar!
Al llegar al punto de encuentro, nos reunimos los participantes de la excursión y desayunamos. Sobre las 10.30 salimos dirección a La Janda. Para reducir el volumen de vehículos, mi padre y yo fuimos en el coche de nuestro compañero ornitólogo José Antonio.
Al llegar al lugar nos dieron una pequeño charla sobre aquel precioso paraje natural. Más tarde, llegó nuestro compañero Joaquín López junto a su hijo, Joaquín, y su mujer, Magdalena.
(Falta José Antonio, que es el fotógrafo)
Después de aquella introducción, comenzamos el sendero. Aún con niebla, ya se escuchaban algunas grullas en el infinito horizonte. Durante el camino nos entretuvimos fotografiando pequeñas aves que se nos cruzaban y también a algunos elementos del paisaje; las gotas de rocío se acumulaban en las numerosas telarañas que se podían ver entre la vegetación, creando una perfecta estructura de "perlas" de agua.
Cuando la bruma se disipó por completo, veíamos perfectamente a las grullas aterrizar junto al resto de sus compañeras.
La mañana pasó muy rápido, ¡habían pasado más de 3 horas y ni nos habíamos percatado! Hicimos la foto de grupo y nos despedimos.
(Aquí, mi padre observando las grullas)
Debemos preservar y proteger zonas naturales como estas, zonas que albergan una gran abundancia de seres vivos. Es, en estos lugares, donde realmente hay VIDA; VIDAS SALVAJES Y LIBRES.
¡HASTA LA PRÓXIMA PAJAREROS!
Estupenda experiencia. Enhorabuena
ResponderEliminarGracias Santiago!
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